Que ver en Nikko

Día 16 – Nikko y Lluvia de nuevo

Hoy nos hemos dirigido a Nikko, una ciudad que se encuentra a una hora y media en tren desde Tokyo, es uno de los principales destinos turísticos de Japón, forma parte del Patrimonio de la Humanidad desde 1999 y además es uno de los centros budistas más importantes del país.

En 1616 el gran shogun Tokugawa Ieyasu eligió la ciudad para su mausoleo. Hoy en día es un bello lugar plagado de templos entre frondosos bosques, los cuales forman parte del Parque Nacional de Nikko.

Una vez que ha llegado el tren, hemos cogido un autobús y nos hemos dirigido al santuario que se encuentra más alto en la montaña, para posteriormente ir descendiendo, y ha sido un acierto, porque este primero lo hemos podido ver casi sin turistas, no así los siguientes.

El santuario es Taiyuin-byo, en el descansa Iemitsu, el nieto de Ieyasu. Posee almacenes, torre del tambor, puertas estilo chino. Lo más atrayente de este santuario es que se encuentra enclavado en un bosque de cedros japoneses. Destacan la decenas de faroles donados por los daimio y la puerta Nio-mon.


El siguiente que hemos visitado ha sido el Futarasan-jinja, se trata del santuario más antiguo de Nikko, data de 1619. Es el protector de la ciudad y está dedicado a la cercana montaña Nantai-san (2486 m).

A continuación hemos visto el Tosho-gu, que fue construido desde 1634 a 1636, al inicio del periodo Edo. Lo construyó Iemitsu para su abuelo Tokugawa Ieyasu después de su muerte, para ello edificó un mausoleo para que descansara el espíritu de su abuelo. Acudieron 15000 artesanos de todo Japón.

La entrada al santuario se hace por un enorme torii de piedra, nada más entrar nos encontramos con los Sanjiko, tres almacenes sagrados, a la izquierda está el Shinyosha, establo sagrado, el cual es famoso por la escultura en madera de los tres monos sabios, que muestran los principios del budismo Tendai.


El último que hemos visitado ha sido el Rinno-ji que es un conjunto de templos pertenecientes a las secta budista Tendai, y fue fundado en el siglo VIII por Shodo Shonin. Los pilares del edificio actual están hechos con unos 360 m de olmos japoneses. La pena es que lo están restaurando y casi todo el edificio está recubierto por lonas.

Desde aquí nos hemos bajado la montaña y nos hemos dirigido a ver el puente Shinkyo, sagrado puente rojo, se construyó para poder acceder al mausoleo del primer shogun Tokugawa, cruzando el río Daiya. Tiene una longitud de 28 metros, y fue reconstruido en 1907 debido a una inundación.

Por último hemos ido a comer a uno de los lugares famosos entre los turistas extranjeros, lo recomienda la Lonely Planet y casi todos los foros de viajes, el Hippari Dako. Sus paredes están repletas de notas, fotos, papelitos, etc… que van dejando los clientes con sus pensamientos, recomendaciones, etc. Su plato más famosos es un combinado de yakitori, tallarines y arroz.


Una vez que hemos comido hemos vuelto a Tokyo y nos hemos encontrado con que llovía bastante, hemos intentado visitar un par de zonas de la ciudad pero el mal tiempo ha hecho que nos volviéramos al hotel.

Si el tiempo lo permite, mañana madrugaremos, 5 de la mañana, para ir a la lonja de pescado más importante del mundo, Tsukiji.

Victor Rodrigo Soria

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